Caí hundida en el pantano de mis pensamientos,
tratando de salir me hundí más,
la luz se apagaba
y mi salvación se alejaba.
De pronto el pantano se torno más denso,
no hay aire, no hay vida...
Pero en la oscuridad de mi vacio
aprendí que no hay almas perdidas,
sólo hay ausencia de deseos.
Y mi voz aun gritaba...
todavía quedaba esperanza.